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(II PARTE) EL REGUETON Y LA DECADENCIA DE LA SOCIEDAD. LA PASTORAL JUVENIL Y OTROS RETOS PARA LA IGLESIA DE MEXICO EN EL 2024.

Los obispos de México, en el Plan Global de Pastoral, han pensado en los jóvenes y han dedicado en el año 2024 a la Pastoral Juvenil.

OPCIÓN POR UNA IGLESIA QUE COMPARTE CON LOS ADOLESCENTES Y JÓVENES, LA TAREA DE HACER UN PAÍS LLENO DE ESPERANZA, ALEGRÍA Y VIDA PLENA

“Los Obispos reconocemos que, en los adolescentes y jóvenes, nuestro país y la Iglesia de México, tienen una gran riqueza y una gran esperanza. Valoramos la importancia de su presencia y la fuerza de su entusiasmo en estos momentos históricos de la humanidad y de nuestro país. Queremos expresar nuestro compromiso con cercanía, confianza y diálogo mutuo, para reconocerlos como protagonistas de una transformación social y sujetos de una nueva etapa en la evangelización en nuestras comunidades juveniles, desde un proyecto de vida, orientado hacia su propia santidad. Sabemos que muchos jóvenes de México expresan su respeto por los valores evangélicos y un gran deseo de conocer más profundamente a Cristo; que aprecian el acompañamiento cercano de sus pastores y que participan con alegría y un gran entusiasmo, pidiendo ser tomados en cuenta con responsabilidades dentro de la Iglesia”.



Es de alabar que los obispo de México se han comprometido con los jóvenes en este año, con al menos cinco compromisos pastorales:

1.      Promover iniciativas de educación y desarrollo humano integral de los adolescentes y jóvenes en nuestras parroquias, en espacios donde se sientan atendidos y acompañados, con el esfuerzo y la participación de los mismos jóvenes y de las familias.

2.      Instrumentar iniciativas pastorales para acercarnos a los adolescentes y jóvenes en sus diversas realidades y ambientes: campesino, indígena, estudiantil, obrero, migrante, urbano y como jóvenes adultos, con una disposición a la escucha y al diálogo, ayudando a fortalecer su proyecto de vida.

3.      Acompañar y promover encuentros con Jesucristo Vivo, desde un proyecto de pastoral de adolescentes y jóvenes con sentido kerigmático, acorde a los lenguajes, signos y ritmos de nuestro tiempo, que desemboque en una cultura vocacional.

4.      Favorecer iniciativas de evangelización y trabajo misionero de los jóvenes hacia los mismos jóvenes, utilizando las nuevas tecnologías y su original creatividad para generar redes en el anuncio del Evangelio y descubrir el sentido de su vida y su misión en la sociedad y la Iglesia.

5.      Realizar proyectos pastorales encaminados a acompañar y ayudar a los jóvenes en riesgo de: violencia, narcotráfico, prostitución, trata de personas, etc., con ambientes más sanos que les ayude a desarrollar su espíritu juvenil.

Muy a pesar de estas excelente iniciativas no podemos dejar de apuntar a los retos que enfrenta la Iglesia. Con el tema de música por ejemplo, podemos entrever que este tema no es fácil:

 



2. EL REGUETON Y LA DECADENCIA DE LA SOCIEDAD.

Si nos enfocarnos en este asunto del consumismo. Cuando existe una figura pública, en este caso el artista, las marcas aprovechan esta perfecta oportunidad para hacerse más populares apoyándose de esta figura, este ídolo de las masas, quien porta logos, mercancía, entre otras estrategias, de dicha marca. “Las marcas han utilizado la música con la finalidad de conectar con los consumidores, mejorar su imagen y absorber los valores de los artistas pop. Esto es así porque la música comunica, significa y conecta con la identidad de la persona, razón por la cual ha sido utilizada con una finalidad comercial desde principios del siglo XX” (Sánchez-Olmos, 2018, p.306).

“En el caso de la música, el entorno digital ha originado una desmaterialización y pérdida de valor del soporte y un efecto de desintermediación entre artistas y fans. Esta circunstancia ha provocado que músicos y productores hayan acudido a la publicidad como alternativa para la promoción de sus artistas o para diversificar el negocio” (Sánchez-Olmos, 2018, p.306).

No solo las marcas utilizan la música para publicidad, sino que también la música utiliza a las marcas y a los medios digitales con este mismo fin. Una expresión artística y un producto comercial se convierten en uno mismo cuando comparten objetivos y se apoyan los unos a los otros, por ejemplo, la búsqueda dinero y prestigio.

«Los gustos están entonces socialmente condicionados, las armas sociales que definen y marcan lo alto de lo bajo, lo sagrado de lo profano y lo legítimo de lo ilegítimo» (Valencia, 2014, p.174).



Otro punto muy importante para esta investigación es propuesto por Juan Carlos Valencia, quien plantea que los gustos de los consumidores están fuertemente influenciados por su sociedad (clase social, costumbres, etc.) Por lo que puedo deducir que si en México el género musical más escuchado es el reggaetón, entonces los individuos de la sociedad mexicana se ven fuertemente influenciados entre sí y sobre todo que en ciertos grupos sociales será este fenómeno aún más marcado que en otros.


2.1 Producto audiovisual

“Frente al declive de las ventas de álbumes, en una época donde la industria musical vuelve a la primacía de la venta del single (esta vez online, mediante venta directa como en iTunnes o por servicios de streaming con publicidad como YouTube), el videoclip se ha transformado en parte esencial de la estrategia promocional en la construcción de imagen de las celebrities musicales como reconocen los profesionales del sector (Schwartz, 2007 e Illescas, 2014). Y no sólo de ellas sino de todas las mercancías relacionadas con la imagen de marca de los artistas” (Illescas-Martínez, 2017, p.87).

A partir de la aparición del internet, la forma de consumo se ha ido modificando. Las plataformas de retransmisión son hoy en día los medios más fuertes de difusión. Los artistas optan por producir sencillos y le otorgan mucha más importancia al videoclip. Específicamente el video musical, no solo difunde y promueve artistas, sino que también es una forma de plasmar la imagen que se ha construido de ellos y promover otros productos con el fin de que la audiencia de ese artista los consuma.

“(…) Las estrellas del videoclip son seguidas, amadas u odiadas, pero en todo caso (re) conocidas por encima de presidentes de gobierno, deportistas, estrellas de Hollywood o líderes religiosos como demuestran los análisis de las principales redes sociales internacionales” (Illescas-Martínez, 2017, p.87).


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