HOMILIA MONS. JOSE LUIS CANTO, SABADO
- teomormez
- 21 mar
- 9 Min. de lectura
DIÓCESIS DE SAN ANDRÉS TUXTLA
S. I. CATEDRAL DE SAN JOSÉ Y SAN ANDRÉS APÓSTOL
SAN ANDRÉS TUXTLA, VERACRUZ
PASTORAL FAMILIAR Y VIDA
MISA DE CLAUSURA DE LA SEMANA DE LA VIDA
REALIZADA DEL 15 AL 21 DE MARZO DE 2026
MARCHA POR LA VIDA
SÁBADO 21 DE MARZO DE 2026
HOMILÍA
+MONS. JOSÉ LUIS CANTO SOSA

Primera Lectura. Del Libro del profeta Jeremías 11, 18-20: Yo era como un manso cordero, que es llevado a degollar.
Salmo Responsorial. Del Salmo 7: En ti, Señor, me refugio.
Aclamación antes del Evangelio. Cfr. Lc 8, 15: Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto.
Evangelio. Del Santo Evangelio según San Juan 7, 40-53: ¿Acaso de Galilea va a venir el Mesías?
Pbro. Alfredo Ricárdez Gómez, Asesor Diocesano de la Pastoral Familiar:
Pbro. Arturo Joachín Morrugares, Asesor Diocesano de la Dimensión Vida:
Hermanos Sacerdotes y Diáconos:
Hermanos Religiosos y Hermanas Religiosas:
Hermanos Seminaristas:
Queridos hermanos y queridas hermanas Agentes de Pastoral de las Parroquias de nuestra querida Diócesis de San Andrés Tuxtla:
Queridos hermanos y queridas hermanas:
En la Primera Lectura se nos da a conocer que el profeta Jeremías es fiel a la Palabra de Dios a pesar de ser perseguido y rechazado por su familia, por sus vecinos, en fin, por todos. Dios lo capacitó, para confiar plenamente, para pasar por las dificultades, ya que su interior, en realidad todo él estaba seducido por el Dios de Israel. En el texto de hoy podemos ver una de las llamadas “confesiones de Jeremías”. Son unos pequeños destellos de luz, que nos permiten acercarnos al mundo interior del profeta y a la repercusión personal, de la misión encomendada.
Pero al leer, desde nuestra sensibilidad y nuestra espiritualidad, podremos preguntarnos: ¿Cómo identificarnos con los sentimientos del profeta que pide venganza a Dios, si somos llamados a la perfección del amor, amando hasta el extremo y al enemigo? El profeta Jeremías estaba atormentado, en el corazón y en la mente, vivía su pasión y su cruz como hombre del Antiguo Testamento, pero en el Evangelio podremos ver a Jesús, realidad de lo que el profeta figura. Jesús morirá como hombre inocente, poniéndose en manos del Padre, por puro amor a cada hombre. Jesús es siempre presentado en el Evangelio como fuente de conflicto, tanto para las conciencias, como entre los hombres, ya que nos situamos de muy diferente manera anta la realidad de Dios en cada uno de nosotros y en la vida de la humanidad. Unos son atraídos por la autoridad de la Palabra de Jesús, como es el caso de los guardias del templo (cfr. Jn 7, 43). Otros le preguntan directamente y otros dan su juicio como los sumos sacerdotes y los fariseos, aferrándose a la Escritura, que contradicen la opinión de Nicodemo respondiendo: “¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta” (Jn 7, 52). Por eso ante esta división de opiniones sobre quién es Jesús nosotros nos podríamos preguntar: ¿quién es Jesús para cada uno de nosotros? ¿Qué significa Jesús en nuestra vida?
Queridos hermanos y queridas hermanas: Todos estamos llamados a caminar junto a Él, decidirnos por Él y así como Él aceptar la Voluntad de Dios para con nosotros, a pesar de que seamos criticados, perseguidos, insultados, señalados con el dedo, o amenazados de algún modo. Admirar y aceptar a Jesús, nos debe llevar a defenderle como lo hizo el fariseo Nicodemo, a pesar de que fue a visitarlo de noche. En este último tramo ya de la Cuaresma, como Nicodemo asumamos la defensa de la libertad, de la justicia, de la solidaridad, de la Paz, de la Familia, de la Vida y trabajemos por la Sinodalidad y la Unidad; siendo conscientes y convencidos que todos somos hijos de Dios, constructores del Reino de Dios en la Iglesia y en la Sociedad.
Queridos hermanos y queridas hermanas les invito a reflexionar sobre dos enseñanzas sobre la Familia y la Vida que nos da el Papa León XIV en dos de sus intervenciones en Encuentros e Instituciones Católicas sobre la Familia y la Vida:
1. El Papa León XIV. al finalizar el Encuentro Jubilar y Sinodal para el Discernimiento Esperanzador sobre el Futuro de la Vida y la Familia, celebrado en el Vaticano, dirigió un Discurso a los participantes el viernes 19 de septiembre de 2025. En su Discurso el Papa León XIV recordó que “vivir la Sinodalidad en la familia requiere “caminar juntos”, compartiendo penas y alegrías, dialogando respetuosa y sinceramente entre todos sus miembros, aprendiendo a escucharse y a llegar a tomar las decisiones familiares importantes para todos”. Tres palabras iluminaron su reflexión: jubileo, esperanza y familia. El jubileo es un llamado a volver a Dios, a nuestras raíces y a la fe sencilla transmitida de generación en generación. La esperanza nos invita a no fundar la vida en seguridades humanas, sino en Cristo resucitado que abre caminos nuevos, incluso en medio de las dificultades. La familia, dijo, es al mismo tiempo don y tarea, es la Iglesia doméstica y el hogar donde se custodia la dignidad, se tejen lazos de fraternidad y se transmite la alegría del Evangelio. El Papa León XIV también reconoció los grandes desafíos que enfrentan las familias de hoy: la pobreza, la falta de trabajo, la precariedad en el acceso a la salud, la migración y la violencia. Frente a esto, el Papa León XIV animó a la Iglesia y a la sociedad a promover el diálogo y a fortalecer todo aquello que favorezca la vida familiar. Además, el Papa León XIV afirmó que podemos entender a la familia como un don y una tarea. Es crucial fomentar la corresponsabilidad y el protagonismo de las familias en la vida social, política y cultural, promoviendo su valiosa contribución en la comunidad. En cada hijo, en cada esposa o esposo, Dios nos encomienda a su Hijo, a su Madre, como hizo con san José, para ser, junto a ellos, base, fermento y testimonio del amor de Dios en medio de los hombres. La familia debe ser Iglesia doméstica y hogar donde arda el fuego del Espíritu Santo, difunda su calor, aporte sus dones y experiencias para el bien común y los convoque a todos a vivir en esperanza. Con palabras de aliento, León XIV concluyó pidiendo imitar a la Sagrada Familia de Nazaret para que nuestras familias sean “antorchas vivas de la luz de Dios” y testigos de esperanza para el mundo.
2. El viernes 24 de octubre de 2025 el Papa León XIV recibió en Audiencia a los docentes y alumnos del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia a quienes dijo que "la familia es esperanza, no una carga", y los animó a promover políticas y acciones que fortalezcan los vínculos familiares frente a una cultura "que privilegia la productividad sobre el amor". El Sumo Pontífice subrayó que "estamos llamados a sostener, defender y promover a la familia mediante un estilo de vida coherente con el Evangelio". Aseguró que la familia es "motor de esperanza y renovación social", y que la calidad de vida de un país "se mide por la manera en que permite a las familias vivir bien y disponer de tiempo para sí mismas". Subrayó que "estamos llamados a sostener, defender y promover a la familia mediante un estilo de vida coherente con el Evangelio", que la familia es "motor de esperanza y renovación social", y que la calidad de vida de un país "se mide por la manera en que permite a las familias vivir bien y disponer de tiempo para sí mismas". León XIV pidió políticas que devuelvan dignidad a la maternidad, al señalar que muchas mujeres viven esta etapa "en soledad o marginación". Así mismo el Papa León reclamó medidas concretas que aseguren condiciones de vida y de trabajo dignas, y recordó que "la maternidad y la paternidad, así protegidas, no son una carga para la sociedad, sino una esperanza que la fortalece y la renueva". León XIV también instó a los académicos a una teología abierta y dialogante, en sintonía con la constitución Veritatis Gaudium, que fomente el encuentro entre culturas y disciplinas al servicio del matrimonio y la familia. Invitó a "vivir la verdad con la gracia del Espíritu Santo, siguiendo el ejemplo de Cristo". El Pontífice advirtió sobre las tendencias que llevan a "no valorar o incluso rechazar el matrimonio", alentando a "ser atentos a la acción de la gracia de Dios en el corazón de cada hombre y de cada mujer". Por último, subrayó la importancia de las familias como "lugares privilegiados para aprender la confianza, el perdón y la reconciliación", y, como fuente de sabiduría para la Iglesia.
Queridos hermanos y queridas hermanas hoy sábado 21 de marzo de 2026 concluimos la Semana de la Vida con la Marcha por la Vida por las calles y avenidas de San Andrés Tuxtla, Veracruz. En este año 2026 el Mensaje de la Dimensión Episcopal de Vida nos invita a todos a ser conscientes de la necesidad de dirigir nuestra atención y acción Hacia un cuidado integral de la vida humana. Y pone a nuestra consideración las enseñanzas del Concilio Vaticano II, específicamente la Constitución Pastoral Gaudium et Sepes, sobre la Iglesia en el Mundo actual, que dice: “Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte.... Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida” (cfr. GS, 22). El Mensaje de la Dimensión Episcopal de Vida nos dice que: “Hablar del cuidado integral implica superar una visión reduccionista de la persona. El ser humano es mucho más que un organismo biológico que requiere atención médica, es la unidad de cuerpo y espíritu, inserto en una red de relaciones familiares, sociales, religiosas y culturales. Por ello, el cuidado auténtico debe atender tanto las necesidades físicas como las afectivas, sociales y espirituales. La Iglesia llama a que la salud no se vea solamente como ausencia de enfermedad, sino como un estado de bien integral que permita a la persona desarrollarse plenamente conforme a su dignidad”. Recordemos que en nuestro VI Plan Diocesano de Pastoral una de las cinco prioridades es la Familia. El Objetivo de esta Prioridad es: Impulsar la Evangelización integral de las Familias, para que como célula vital e Iglesia domestica sean trasmisoras de la fe, la celebren y la testimonien en el mundo de hoy.
Esperamos que con la realización de la Semana por la Vida 2026, se contribuya a la apertura de nuestra conciencia a la luz de la verdad para ser mensajeros de la esperanza y la vida. Igualmente, alejémonos de la oscuridad de la mentira. Frente a la cultura de la muerte y del descarte, nuestra respuesta debe ser un compromiso firme y decidido por la cultura de la vida y la dignidad humana. Esto implica:
- Formar la conciencia, iluminada por la verdad. Es fundamental educarla en la luz del Evangelio y la enseñanza de la Iglesia para evitar caer en el error y la confusión moral.
- Defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural. La Iglesia nos llama a velar por las personas en sus etapas vulnerables, especialmente a los no nacidos y a los ancianos. No podemos callar ante leyes injustas que atentan contra la dignidad humana. Como dijo San Juan Pablo II: “una nación que mata a sus hijos no tiene futuro”.
- Promover la familia y la educación en valores. La familia es el primer ámbito donde se aprende a amar y respetar la vida. Es necesario fortalecer el matrimonio, la educación en la fe y los valores cristianos para que las nuevas generaciones crezcan en una cultura de respeto y solidaridad.
- Combatir la violencia con la paz del Evangelio. No podemos resignarnos ante la violencia. La paz comienza en el corazón de cada persona y se construye con justicia. Como nos recuerda el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “la paz es fruto de la justicia y efecto de la caridad” (CDSI, 494).
- Acompañar a las víctimas de la violencia. Como Iglesia, estamos llamados a ser samaritanos que sanan las heridas de quienes han sufrido la violencia. La misericordia es un testimonio concreto de la esperanza cristiana.
- Fortalecer la evangelización y el compromiso social. No basta con denunciar el mal, es necesario anunciar la Buena Nueva de Cristo. Debemos estar presentes en todos los espacios donde se necesite consuelo y acompañamiento.
Seamos mensajeros permanentes de la esperanza y de la vida, aceptando y respetando con amor la maternidad como Don de Dios. Seamos siempre mensajeros de la esperanza y de la vida, acogiendo con amor al enfermo, al débil y al vulnerable. Seamos mensajeros de la esperanza y de la vida, rehabilitando a quienes han caído en las garras del crimen. La dignidad humana se ha visto seriamente dañada por el secuestro, la extorsión y la violencia. Además, continuemos siendo mensajeros de la esperanza y de la vida con los migrantes.
Queridos hermanos y queridas hermanas: la situación que enfrentamos en México es desafiante, pero tenemos la certeza de que Dios camina con su pueblo, y nosotros estamos llamados a ser testigos y mensajeros de la esperanza y de la vida. Que la esperanza sea un faro que oriente nuestro caminar, porque sabemos que el Amor nos ha salvado y nos sostiene. Oremos con confianza y comprometámonos con valentía y trabajemos juntos por un México donde la vida sea respetada y promovida en todas sus etapas. Que Santa María de Guadalupe, Madre de la Vida, interceda por nosotros y nos ayude a ser constructores de una auténtica cultura de la vida. Que seamos promotores y defensores de la Familia y la Vida con la ayuda de Dios y la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret. Que así sea.




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