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ESQUEMA PARA VIGILIA DE PENTECOSTÉS... DESCÁRGALO GRATIS EN DOCUMENTO EDITABLE

CANTO DE ENTRADA

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

    Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo…

Oración                                                                                                                                                                        

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, e inflámalos con el fuego de tu amor, Tú que congregas a todos los pueblos en la confesión de tu divinidad; concédenos adorarte y glorificarte en la unidad del Padre y del Hijo, único Dios verdadero, que en la perfecta Trinidad vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.    

 

HIMNO

Ven, Espíritu Santo Creador,

A visitar nuestro corazón,

Repleta con su gracia viva y celestial,

nuestras almas que Tú creaste por amor.

 

Tú que eres llamado consolador,

Don de Dios altísimo y Señor,

Vertiente viva, fuego que es la caridad,

 y también espiritual y divina unción.

 

En cada sacramento te nos das, 

dedo de la diestra paternal.

eres tú la promesa que el Padre nos dio

con tu palabra enriqueces nuestro cantar.

 

Nuestros sentidos has de iluminar,

los corazones enamorar,

y nuestro cuerpo presa de la tentación,

con tu fuerza continua has de afirmar.

 

Lejos al enemigo rechazad,

Tu paz danos pronto sin tardar,

Y siendo Tú nuestro buen guía y conductor

evitemos así toda sombra de mal.

 

Concédanos al Padre conocer,

a Jesús, su Hijo comprender,

y a tí, Espíritu de ambos por amor,

te creamos con ardiente y sólida fe.

 

Al Padre demos gloria, pues es Dios,

y a su Hijo que resucitó,

y también al Espíritu Consolador

por todos los siglos de los siglos.

Amén.

 





 

Lucernario

Después de cada petición se enciende uno de los candeleros que están sobre el altar.

V. Espíritu septiforme que estas ante el Trono del Padre y del Hijo:

R. Ilumina a tu Iglesia con el don de la Sabiduría.

 

V. Resplandor eterno del Padre y del Hijo.

R. Ilumina a tu Iglesia con el don de la Inteligencia.

 

V. Luz eterna que procedes del Padre y del Hijo.

R. Ilumina a tu Iglesia con el don del Consejo.

 

V. Fuego ardiente enviado por el Hijo.

R. Ilumina a tu Iglesia con el don de la Fortaleza.

 

V. Sol de la verdad para todos los pueblos. 

R. Ilumina a tu Iglesia con el don de la Ciencia.

 

V. Fuego ardiente de los corazones.

R. Ilumina a tu Iglesia con el don de la Piedad.

 

V. Brasero de Crisma Precioso.

R. Ilumina a tu Iglesia con el don del santo Temor.

 

 

Oración

 

Rey celeste, Espíritu Paráclito, Espíritu de Verdad, presente en todo y llenas todo, Tesoro de bien, Fuente de la Vida, ven habita en nosotros, purifícanos y sálvanos, ¡tú que eres bueno! Y vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

 

SALMODIA 

 

Salmo 103    I

 

Ant. El Espíritu sopla donde quiere; tu oyes su voz, pero no sabes de donde viene ni a donde va. Aleluya.

Bendice, alma mía, al Señor:

¡Dios mío, qué grande eres!

te vistes de belleza y majestad,

la luz te envuelve como un manto.

 

Extiendes los cielos como una tienda,

construyes tu morada sobre las aguas;

las nubes te sirven de carroza,

 avanzas en las alas del viento;

los vientos te sirven de mensajeros;

el fuego llameante, de ministro.

 

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,

y no vacilará jamás;

la cubriste con el manto del océano,

y las aguas se posaron sobre las montañas;

 

Pero a tu bramido huyeron,

al fragor de tu trueno se precipitaron,

mientras subían los montes y bajaban los valles:

cada cual al puesto asignado.

Trazaste una frontera que no traspasarán,

y no volverán a cubrir la tierra.

 

De los manantiales sacas los ríos,

para que fluyan entre los montes;

en ellos beben las fieras de los campos,

el asno salvaje apaga su sed;

junto a ellos habitan las aves del cielo,

y entre las frondas se oye su canto

 

Ant. El espíritu sopla donde quiere; tu oyes su voz, pero no sabes de donde viene ni a donde va. Aleluya.

 

 II

 

Ant. De pronto, se oyó un estruendo que venía del cielo, como de un viento impetuoso. Aleluya.

 

Desde tu morada riegas los montes,

y la tierra se sacia de tu acción fecunda;

haces brotar hierba para los ganados,

y forraje para los que sirven al hombre.

 

Él saca pan de los campos,

y vino que le alegra el corazón;

y aceite que da brillo a su rostro,

y alimento que le da fuerzas.

 

Se llenan de savia los árboles del Señor,

los cedros del Líbano que él plantó:

allí anidan los pájaros,

en su cima pone casa la cigüeña.

Los riscos son para las cabras, 

las peñas son madriguera de erizos. 

 

Hiciste la luna con sus fases,

el sol conoce su ocaso.

pones las tinieblas y viene la noche

y rondan las fieras de la selva;

los cachorros rugen por la presa,

 reclamando a Dios su comida.

 

Cuando brilla el sol, se retiran,

y se tumban en sus guaridas; 

el hombre sale a sus faenas,

a su labranza hasta el atardecer.

 

Ant. De pronto, se oyó un estruendo que venía del cielo, como de un viento impetuoso. Aleluya.

 

 III. Ant. Envía tu Espíritu y creas los seres, y renuevas la faz de la tierra. Aleluya.

 

¡Cuántas son tus obras, Señor,

y todas las hiciste con sabiduría!;

la tierra está llena de tus creaturas.

Ahí está el mar: ancho y dilatado,

en él bullen, sin número,

animales pequeños y grandes;

lo surcan las naves, y el Leviatán

que modelaste para que retoce.

 

Todos ellos aguardan

a que les eches comida a su tiempo:

se la echas, y la atrapan;

 

Abres tu mano, y se sacian de bienes;

escondes tu rostro, y se espantan;

les retiras el aliento, y expiran

y vuelven a ser polvo;

envías tu aliento, y los creas,

y repueblas la faz de la tierra.

 

Gloria a Dios para siempre,

goce el Señor con sus obras.

cuando él mira la tierra, ella tiembla;

cuando toca los montes, humean.

 

Cantaré al Señor mientras viva,

tocaré para mi Dios mientras exista:

que le sea agradable mi poema,

y yo me alegraré con el Señor.

 

Que se acaben los pecadores en la tierra,

que los malvados no existan más.

¡Bendice, alma mía, al Señor!

 

Ant. Envía tu Espíritu y creas los seres, y renueva la faz de la tierra. Aleluya. 

 

Oración

Espíritu increado, fuerza primordial del universo, potencia santificadora de la Iglesia, reaviva en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.




LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Génesis (1,1- 2;2,7;18;21-23)

En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas. Entonces el Señor Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en sus narices un aliento de vida, y existió el   hombre con aliento y vida. Y dijo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté solo. Le daré pues, un ser semejante a él para que lo ayude.

Entonces el Señor Dios, hizo caer al hombre en un profundo sueño, y esté se durmió. Le sacó una de sus costillas y rellenó el hueco con carne. De la costilla que Dios había sacado del hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer porque del hombre ha sido tomada. Palabra de Dios.

 

 Salmo responsorial 8

 

Ant. El Señor sopló su Espíritu sobre el hombre y le dio vida. Aleluya.

 

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;

 La luna y las estrellas que has creado,

¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él;

¿El ser humano para darle poder? R.

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

Lo coronaste de gloria y dignidad,

Le diste el mando sobre la obra de tus manos,

Todo lo sometiste bajo sus pies. R

 

Rebaños de ovejas y toros,

Y hasta las bestias del campo,

Las aves del cielo, los peces del mar, 

Que trazan sendas por las aguas. R

  

Oración

Padre todopoderoso, que por tu Verbo y la acción del Espíritu Santo creaste al hombre, varón y mujer, a tu imagen y semejanza, envíanos ese mismo Espíritu para que comprendamos la riqueza inagotable de tu Palabra. Por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

BENDICIÓN DEL AGUA



Monición

A Dios Padre omnipotente imploremos, hermanos, en esta vigilia en la que celebramos la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia, para que bendiga esta agua, que derramaremos sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, pidámosle también que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu Santo que hemos recibido. Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Oración

Dios nuestro, cuyo espíritu aleteaba sobre la superficie de las aguas, en los mismos principios del mundo, para que ya desde entonces el agua recibiera el poder de dar la vida; dígnate, pues, bendecir + esta agua, que usaremos con fe para implorar el perdón de nuestros pecados y alcanzar la ayuda de tu gracia contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.

Que esta agua, Padre, avive en nosotros el recuerdo del día, en que, por el poder del Espíritu Santo, renacimos en Cristo a la vida nueva. Él que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.


El sacerdote rocía a los presentes, mientras se entona un canto apropiado al Espíritu Santo

SEGUNDA LECTURA

Lectura del libro del Génesis. (11, 1-9)

En aquel tiempo, toda la tierra, tenía una sola lengua y unas mismas palabras. Pero al emigrar los hombres desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Sinear, y se establecieron allí.

Entonces se dijeron unos a otros: Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego. Después dijeron: construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. Así nos haremos famosos, y no nos dispersaremos por toda la tierra.

El Señor bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, y se dijo: Veo que todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Si esto va adelante, nada les impedirá desde ahora que consigan todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros.

Así el Señor los dispersó sobre la superficie de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí Dios confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra, y desde allí los dispersó el Señor por toda la tierra.                              Palabra de Dios.


Salmo Responsorial 32

 

Ant. Sobre todos los pueblos, reina el Espíritu Santo. Aleluya.

 

El Señor deshace los planes de las naciones,

frustra los proyectos de los pueblos;

Pero el plan del Señor subsiste por siempre,

los proyectos de su corazón de edad en edad. R.

 

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad.

el Señor mira desde el cielo

se fija en todos los hombres. R.

 

Desde su morada observa

a todos los habitantes de la tierra:

el modeló cada corazón,

y comprende todas sus acciones. R.

 

Oración

Descienda sobre nosotros, Padre, tu Espíritu Santo, para que todos los hombres busquen siempre la unidad en la armonía y abatidos cualquier orgullo de raza o de cultura, llegue la tierra a ser una sola familia, y toda lengua proclame que Jesús es el Señor. El que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

 

BENDICIÓN DE LA SAL



Monición

La bendición de Dios, en esta noche santa invoquemos hermanos, sobre esta sal, signo de incorruptibilidad y de sabiduría, para que el Espíritu de Dios nos libre de la corrupción del pecado que conduce a la muerte eterna y nos dé el don de sabiduría para comprender con gozo sus designios salvíficos.

 

Oración

 

Te pedimos humildemente, Dios omnipotente, que te dignes bendecir + esta sal, para que del mismo modo que mandaste al profeta Eliseo que la arrojase al agua para remediar su corrupción y la esterilidad de la tierra; concedas a que cuantos gusten de esta sal, se vean libres del poder del enemigo y nos proteja siempre la presencia del Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

 

Se les pide a los presentes que realicen una fila para que cada uno guste de la sal. Mientras el coro entona un canto apropiado al Espíritu Santo

 

TERCERA LECTURA

Lectura del Libro de los Números (11, 16-17. 25-29)

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: Júntame setenta ancianos de Israel, hombres de los que sabes que son ancianos y escribas de su pueblo, y llévalos a la Tienda de las Citas. Que se paren a tu lado. Bajaré y hablaré contigo; luego tomaré de mi espíritu que está en ti y se lo pondré a ellos. Llevarán contigo la carga del pueblo y ya no tendrás que llevarla solo.

Entonces el Señor bajó en la nube y habló, luego tomó del Espíritu que estaba en Moisés y lo puso en los setenta hombres ancianos. Cuando el Espíritu se posó sobre ellos, se pusieron a profetizar, pero después no lo hicieron más.

Dos hombres se habían quedado en el campamento, el primero se llamaba Eldad y el otro, Medad; el espíritu se posó sobre ellos. Pertenecían a los inscritos, pero no habían ido a la Tienda, y profetizaron en el campamento. Un muchacho corrió para anunciárselo a Moisés: Eldad y Medad están profetizando en el campamento.

Josué, hijo de Nun, servidor de Moisés desde su juventud, tomó la palabra: ¡Mi señor Moisés, prohíbeselo! Pero Moisés le respondió: ¿Así que te pones celoso por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta, que Dios les diera a todos su              espíritu! Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial (Sab 7,22-24; 25-27)

 

Ant. Invoquemos al Señor, y nos dará el Espíritu Santo. Aleluya.

 

La Sabiduría es Espíritu Santo,

inteligente, único y múltiple,

sutil, Ágil, y penetrante inmaculado

claro, inofensivo y benévolo. R.

 

Amante de los hombres estables,

todopoderoso, todo lo conoce,

penetra en todos los espíritus,

inteligentes, puros, sutiles. R.

 

Porque es el Espíritu del poder divino,

una emanación pura,

de la gloria de Dios Omnipotente,

por lo que nada manchado le alcanza. R.

 

Es el resplandor de la luz eterna,

Es el espejo sin mancha de la actividad de Dios

Imagen de su bondad. R.

 

Todo lo puede, y permaneciendo igual, 

renueva el universo,

en todo tiempo, entrando en las almas santas,

forma en ellas amigos de Dios y profetas. R.

 

Oración

 

Padre sapientísimo, que, en el Antiguo Testamento, prefiguraste de muchas maneras el misterio santo de Pentecostés que hoy celebramos con viva fe; concédenos tu Santo Espíritu para que seamos testigos de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

 


BENDICIÓN DEL OLEO



Monición

Hermanos, el óleo, desde antiguo es utilizado como alimento, medicina y para fortalecer y embellecer el cuerpo del hombre. También el Señor, quiso que fuera signo de su Espíritu que consagraba a los reyes, sacerdotes y profetas.

Pidamos al Padre que se digne bendecir este óleo que beberemos en señal y recuerdo de que todos hemos bebido del mismo Espíritu, según enseña el Apóstol Pablo.

Oración

Padre providente, que creaste el olivo, cuyos frutos, las aceitunas, nos proporcionan el óleo. Te pedimos que derrames tu bendición + sobre este óleo, para que cuantos gusten de él, reciban con abundancia el rocío celestial de tu gracia y bajo la guía de tu Espíritu Santo busquen siempre las cosas celestiales y progresen continuamente en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

De la misma manera que el rito de la sal, se le pide a los presentes, que realicen una fila, para gustar del óleo santo. Mientras el coro acompaña con un canto al Espíritu Santo


CUARTA LECTURA

Lectura del libro del profeta Ezequiel (37, 1-14)

La mano del Señor se posó sobre mí. El Señor me hizo salir por medio de su Espíritu. Me depositó en medio de un valle, que estaba lleno de huesos humanos. Me hizo recorrer el valle en todos los sentidos; los huesos esparcidos por el suelo eran muy numerosos, y estaban completamente secos.

Entonces me dijo: ¿Hijo de hombre, podrán revivir estos huesos? Respondí: Señor, tú lo sabes. Me dijo: Profetiza con respecto a estos huesos, les dirás: ¡Huesos secos, escuchen la palabra del Señor!

Esto dice el Señor a estos huesos: haré que entre ustedes un espíritu, y vivirán. Pondré en ustedes nervios, haré que brote en ustedes la carne, extenderé en ustedes la piel, colocaré en ustedes un espíritu y vivirán: y sabrán que yo Soy el Señor.

Hice según lo que se me había ordenado y, mientras profetizaba, se produjo una gran agitación: los huesos se acercaron unos a otros. Miré: vi cómo se cubrían de nervios, brotaba la carne y se extendía sobre ellos la piel. Pero no había en ellos espíritu.

Entonces me dijo: ¡Profetiza, hijo de hombre, llama al Espíritu! Dirás al Espíritu: esto dice el Señor: ¡Espíritu, ven desde los cuatro vientos, sopla sobre estos muertos para que vivan! Profetice según la orden que había recibido y el Espíritu entró en ellos; recuperaron la vida se levantaron sobre sus pies: era una multitud grande, inmensa.

El Señor me dijo entonces: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ahora dicen: Nuestros huesos se han secado, nuestras esperanzas han muerto, hemos sido rechazados. Por eso, profetiza. Les dirás esta palabra del Señor: Voy a abrir las tumbas de ustedes, oh pueblo mío, haré que se levanten de sus tumbas y los traeré de vuelta a la tierra de Israel. Entonces, cuando haya abierto sus tumbas y los haya hecho levantarse, sabrán que yo soy el Señor. Pondré en ustedes mi Espíritu y vivirán; los estableceré en su tierra y sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo hice. 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial 50

 

Ant. Renuévame Señor con tu Espíritu. Aleluya.

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado. R.


Te gusta un corazón sincero,

y en mi interior me inculcas sabiduría.

rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve. R.

 

Crea en mí, Oh Dios un corazón puro,

renuévame por dentro con Espíritu firme; 

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo Espíritu. R.

 

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso;

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti. R.

 

Oración

Oh Dios, creador y Padre, infunde en nosotros tu Espíritu vivificante para que ese mismo Espíritu que se cernía sobre los mares en los orígenes del mundo vuelva sobre nuestras mentes y nuestros corazones, como insuflará sobre nuestros cuerpos al fin de los tiempos para resucitarnos y darnos la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 


BENDICIÓN DE LAS VELAS



Monición

Al Espíritu Santo pidamos, que bendiga estas velas, con las cuales encendida, saldremos al encuentro de la Palabra de su Ungido. En efecto hermanos, hace cincuenta días iniciamos la celebración jubilosa de la resurrección gloriosa de nuestro Salvador y hoy nuestra madre la Iglesia celebra trasportada de gozo la conclusión de la cincuentena pascual con el adviento del Paráclito.

 

Oración

Espíritu Santo distribuidor de toda gracia, te suplicamos que bendigas + estas velas con las cuales tus adoradores saldrán al encuentro del Verbo del Padre, en medio de cánticos de alabanza y atiende benigno su oración para que guiados por ti, puedan llegar al reino de los cielos. Tu nombre glorificamos y adoramos por los siglos de los siglos. Amén.

 

Se realiza un canto apropiado mientras se encienden las velas de los fieles; una vez encendidas todas las velas se hace el canto del GLORIA y se mantienen encendidas hasta después de la lectura del evangelio.

 Se dice GLORIA

 

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que has querido que la celebración del misterio pascual se prolongara simbólicamente durante cincuenta días, te pedimos que, por la acción del Espíritu Santo, lleve a la unidad en el amor a todas las naciones de la tierra, y que sus diversas lenguas se unan para proclamar unánimemente la gloria de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

Enseguida se hace la lectura del Apóstol y se proclama el evangelio que corresponde. La Misa continua del modo acostumbrado

 

EPÍSTOLA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos    8, 22-27

Hermanos: Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo. Porque solamente en esperanza estamos salvados. Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve?

En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia. Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero ese Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.                   Palabra de Dios.

R. Aleluya, aleluya.

El espíritu del Señor llena el universo, venid, adorémosle.

R. Aleluya, aleluya.

 

Evangelio (Jn. 7, 37-39)

Lectura del santo Evangelio según san Juan

 

El último día de la fiesta, que era el más solemne, Jesús, puesto en pie, exclamó con voz potente: El que tenga sed, que venga a mí. Pues el que cree en mí tendrá de beber. Lo dice la Escritura: De él saldrán ríos de agua viva.

 

Decía esto Jesús refiriéndose al Espíritu Santo que recibirían los que creyeran en él. Todavía no se comunicaba el Espíritu, porque Jesús aún no había entrado en su gloria. Palabra del Señor.                 Terminada la lectura se apagan las velas.

SE APAGAN LAS VELAS

HOMILÍA

 

Se dice credo 

  

ORACIÓN UNIVERSAL

Celebremos la gloria de Dios, quien, al llegar a su término en Pentecostés los cincuenta días de Pascua, llenó a los apóstoles del Espíritu Santo, y supliquemos con ánimo gozoso y confiado, diciendo:


R: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra.

 

1.-Tú que, al comienzo de los tiempos, creaste el cielo y la tierra y, al llegar la etapa final de la historia, quisiste que Cristo fuera cabeza de toda la creación, por tu Espíritu renueva la faz de la tierra y conduce a los hombres a la salvación.

 

2.-Tú que infundiste el aliento de vida en el rostro de Adán, envía ahora tu Espíritu a la Iglesia, para que, vivificada y rejuvenecida, comunique tu vida al mundo.

 

3.-Ilumina a todos los hombres con la luz de tu Espíritu y disipa las tinieblas de nuestro mundo, para que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz.

 

4.-Fecundiza el mundo con tu Espíritu, agua viva que mana del costado de Cristo, para que la tierra entera se vea libre de todo mal.

 

5.-Tú que, por obra del Espíritu Santo, conduces sin cesar a los hombres a la vida eterna, dígnate llevar, por este mismo Espíritu, a los difuntos al gozo eterno de tu presencia.

 

Oración

Que tu amor de Padre, Señor, Dios Todopoderoso, escuche complacido las súplicas de tu pueblo, que, lleno de gozo, ha recibido ya, como primer don tuyo, el Espíritu Santo prometido, que contigo y tu Hijo vive y reina por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Derrama, Señor, sobre estos dones la bendición de tu Espíritu Santo, para que, por medio de ellos, reciba tu Iglesia tan gran efusión de amor, que la impulse a hacer resplandecer en todo el mundo la verdad del misterio de la salvación. Por Jesucristo, nuestro señor. Amén.

 

Prefacio de Pentecostés, como el de la Misa del día

 

Rito de Comunión

-        Padre Nuestro

-        Saludo de la paz

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que nos aprovechen, Señor, los dones que hemos recibido, para que estemos siempre llenos del fervor del Espíritu Santo que derramaste de manera tan inefable en tus Apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

BENDICIÓN SOLEMNE

 

V. El Señor esté con ustedes    R. Y con tu espíritu

 

Dios, Padre de las luces, que en este día iluminó la mente de los discípulos con la luz del Espíritu Santo, los alegre con su bendición y los llene siempre con los dones de su Espíritu.

R. Amén.

 

Que el mismo fuego Divino, que de manera admirable descendió sobre los Apóstoles purifique sus corazones de todo pecado y los ilumine con su claridad.

R. Amén.

 

Que el mismo Espíritu que unió todas las lenguas en una sola confesión de fe, les conceda perseverar en ella y llegar así, a ver plenamente lo que ahora esperan.

R. Amén.

 

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo +, y Espíritu Santo descienda sobre todos ustedes.

R. Amén.

 

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