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"Ustedes deben dar testimonio del bien, llenos del Espíritu Santo y del gusto por las cosas de Dios.

DIÓCESIS DE SAN ANDRÉS TUXTLA

CENTRO DE PASTORAL SAN JUAN PABLO II

CATEMACO, VERACRUZ


DOMINGO DEL BUEN PASTOR

DÍA DEL CATÓLICO

30 de abril de 2023


HOMILÍA DE ORDENCIONES DIACONALES

+MONS. JOSÉ LUIS CANTO SOSA



Queridos Sacerdotes y Diáconos Permanentes y Transitorios.

Queridos Religiosos y queridas Religiosas.

Queridos Seminaristas.

Queridos fieles de las Parroquias que integran nuestra querida Diócesis de San Andrés Tuxtla, Veracruz.

Queridas familias Ramos Ramón, Vázquez Ortiz y Reyes López.

A los que nos siguen por las distintas plataformas, los medios de comunicación y las redes sociales.


Hoy el Domingo IV de Pascua resalta la figura de Jesucristo como Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, tal como lo presenta el Evangelio de San Juan (Jn 10, 1-10). El apóstol San Pedro, en Hechos de los Apóstoles, (Hch 2, 14. 36-41) nos invita a mantenernos firmes en la fe en el Señor y Mesías, exhortándonos a la conversión, y en su Primera Carta (1 Pe 2. 20-25) nos anima a perseverar en las pruebas, a ejemplo del mismo Cristo que padeció por nosotros, ovejas descarriadas, pero que hemos vuelto “al pastor y guardián de sus vidas”.



En este Domingo del Buen Pastor oramos especialmente por las vocaciones en la Iglesia, ya que el mismo término “vocación”, del latín “vocare” (llamar), hace alusión a la voz buen Pastor, que llama, y a la respuesta de quien es llamado. Para los que no viven en ambientes rurales, las imágenes pastoriles pueden perder su peso y fuerza expresiva. En cambio, para quienes están en contacto con pastores, ovejas, rebaños, apriscos, etc., estas imágenes resultan altamente elocuentes. Hoy es la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. El propósito de este día es cumplir públicamente la instrucción del Señor de “rogar al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9,38; Lc 10, 2). También hoy nuestra querida Diócesis de San Andrés Tuxtla celebra el Día del Católico.


Veamos qué nos dice la Sagrada Escritura sobre los pastores. Israel fue un pueblo de pastores. Abraham fue un pastor que salió de Ur de Caldea” con su familia y sus rebaños, hacia la tierra prometida; Isaac, Jacob y sus hijos también lo fueron; Moisés fue llamado por Dios para sacar a su pueblo de Egipto cuando pastoreaba los rebaños de Jetró; David fue un pastorcillo sacado de lo apriscos, para ser rey de Israel; Amós, pastor y recolector de higos, fue llamado por el Señor, para enviarlo a profetizar. Muchos personajes bíblicos fueron pastores o tuvieron que ver con esos ambientes. Más aún, si nos remontamos a los orígenes de la humanidad, mientras Caín era agricultor, destaca Abel como pastor. Todo ello expresa el gran valor de los pastores en la Biblia. Los dirigentes, de Israel son constituidos como “pastores”, pero cuando faltan a su deber, Yahvé mismo se ocupa directamente del rebaño: “Yo mismo apacentaré a mi pueblo, él será mi rebaño y yo seré su pastor” (Ez 34,15). Cuando Dios conduce a los suyos, nada hay que temer. Así aparece en el Salmo 23, que hoy cantamos: “El Señor es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas”



Todo ese trasfondo bíblico está detrás de la imagen que Jesús asume. San Juan lo denomina “pastor bueno” (literalmente “pastor bello”, por la belleza de su ser y actuar). Se distingue de los “ladrones y bandidos” que, en vez de entrar por la puerta, saltan por otro lado, para dañar al rebaño. Jesús es también la “puerta de las ovejas”. Esto en alusión a la costumbre oriental de improvisar corrales con piedras y ramas, al llegar la noche, para guardar a las ovejas que de día pastan libres en el campo. El pastor se colocaba en la entrada, haciendo de su cuerpo una puerta, tanto para no dejar salir a las ovejas, como para evitar la entrada de extraños, vigilando así toda la noche. Por eso dice Jesús: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos”.


Jesús “conoce” a sus ovejas, las llama por su nombre y ellas “escuchan” su voz. El “conocimiento” es en el más puro sentido bíblico, que nace de la relación interpersonal y profunda y se expresa en el amor. Jesús “conoce” a su Padre, porque ha vivido la comunión eterna y perfecta de amor con Él y de Él ha salido. El conocimiento que tiene Jesús de sus ovejas acontece también en el amor. Escuchar su voz significa darle una respuesta igualmente de amor, obedeciendo sus mandatos y testimoniando ese mismo mensaje de amor. Para que todos escuchen la voz del buen Pastor y no la de los extraños, que invitan al mal y al pecado, es preciso que aceptemos su llamada y vivamos la vocación recibida. Todos podemos ser portadores de su voz. Los padres de familia son pastores para sus hijos, para conducirlos a Jesús. Pero también se requieren personas que se consagren de manera especial a difundir la voz del Pastor, como sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros que velen por las ovejas, sobre todo por las más necesitadas, que las acompañen, curen a las heridas y cuiden a las más débiles. El Buen Pastor nunca nos deja solos, pero necesita de muchos que hagan presente su mensaje de salvación y su caridad solícita.


Hoy después de un proceso de discernimiento y formación sacerdotal Nainn, Irwin y David van a ser ordenados Diáconos por lo cual conviene considerar con atención qué grado de ministerio reciben. Fortalecidos con el don del Espíritu Santo, ayudarán al Obispo y a su presbiterio en el anuncio de la Palabra, en el servicio del Altar y en el ministerio de la caridad, mostrándose servidores de todos. Como ministros del Altar proclamarán el Evangelio, prepararán el sacrificio y repartirán a los fieles el Cuerpo y la Sangre del Señor. Además, enviados por el Obispo, exhortarán tanto a los fieles como a los infieles, enseñándoles la doctrina santa; presidirán las oraciones, administrarán el Bautismo, asistirán y bendecirán el Matrimonio, llevarán el viático a los moribundos y presidirán los ritos exequiales. Consagrados por la imposición de manos que ha sido heredada de los Apóstoles, y vinculados al servicio del Altar, ejercerán el ministerio de la caridad en nombre del Obispo o del párroco. Con el auxilio de Dios deben trabajar de tal modo que ustedes reconozcan en ellos a los verdaderos discípulos de Aquel que no vino a ser servido, sino a servir.


En cuanto a ustedes, queridos hijos Nainn, Irwin y David, que van a ser ordenados Diáconos, el Señor les dio ejemplo para que, lo que Él hizo, también lo hagan ustedes. En su condición de Diáconos, es decir, de servidores de Jesucristo, que se mostró servidor entre los discípulos, siguiendo gustosamente la voluntad de Dios, sirvan con amor y alegría tanto a Dios como a los hombres y como nadie puede servir a dos señores, tengan presente que toda impureza o afán de dinero es servidumbre a los ídolos.


Nainn, Irwin y David al acceder libremente al Orden del Diaconado, al igual que aquellos varones elegidos por los Apóstoles para el ministerio de la caridad, también ustedes deben dar testimonio del bien, llenos del Espíritu Santo y del gusto por las cosas de Dios. Ejercerán su ministerio, observando el celibato: será para ustedes símbolo y, al mismo tiempo, estímulo de su caridad pastoral y fuente peculiar de fecundidad apostólica en el mundo. Movidos por un amor sincero a Jesucristo, el Señor, y viviendo este estado con una total entrega, su consagración a Cristo se renueva de modo más excelente. Por su celibato, en efecto, les resultará más fácil consagrarse, sin dividir el corazón, al servicio de Dios y de los hombres, y con mayor facilidad serán ministros de la obra de regeneración sobrenatural. Tendrán por raíz y cimiento la fe. Muéstrense sin mancha e irreprochables ante Dios y ante los hombres, según conviene a ministros de Cristo y dispensadores de los santos misterios. No se dejen arrancar la esperanza del Evangelio, al que deben no sólo escuchar, sino además servir. Viviendo el misterio de la fe con alma limpia, muestren en sus obras la Palabra que proclaman, para que el pueblo cristiano, vivificado por el Espíritu Santo, sea oblación agradable a Dios, y ustedes, en el último día, puedan salir al encuentro del Señor, y oír de él estas palabras: "Muy bien, servidor bueno y fiel, entra a tomar parte en la alegría de tu Señor". (Ritual de Órdenes. Capítulo III Ordenación de Diáconos, no, 199). Nainn, Irwin y David permanezcan unidos a su Obispo, apoyándolo en lo que se necesite, tengan el ejemplo del Buen Pastor que viene a servir a todas las personas. Nuestra Iglesia Particular de San Andrés Tuxtla pone su esperanza en cada uno de ustedes y espera frutos abundantes de santidad y un auténtico testimonio de vida cristiana.



Queridos hermanos y queridas hermanas: Pidamos a Dios por intercesión de Nuestra Señora del Carmen, San José y San Andrés Apóstol que respondamos con generosidad a la vocación que cada quien hemos recibido de Dios, sin escuchar la voz de los extraños que tratan de confundirnos y extraviarnos. Oren fieles del Pueblo de Dios por todos los pastores de la Iglesia, para que seamos fieles en el cumplimiento de la misión que hemos recibido. Que caminemos juntos, sinodalmente, siguiendo un proceso de conversión personal y pastoral continua y permanente. Que nadie se sienta abandonado o desamparado, sino que todos experimentemos la cercanía del Buen Pastor, que ha querido entregar la vida por sus ovejas, pero que vive resucitado, inmortal y glorioso por siempre. Lo celebramos presente en la Eucaristía, esperando su retorno glorioso, al final de los tiempos. A él toda gloria y honor, por los siglos de los siglos. Amén.

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