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Levanta el cáliz de la salvación invocando su nombre para dar gracias a Dios y cumple tus promesas..

Homilía del Canta Misa del Padre Alexis Gabriel Serrano Fidencio

31 de julio de 2023



Saludo con gozo en el Señor a nuestro muy querido padre Alexis Gabriel, recién ordenado sacerdote, al padre Julio César, su hermano, a su mamá doña Reina, a su familia aquí presente, a todos ustedes, hermanos en el Señor. Recordamos también a Don Julio, papá del Padre, que desde la iglesia celeste está presente y participa en esta primera Eucaristía de su hijo sacerdote.



“La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.


Queridos hermanos, hoy es un día muy especial y muy preciso para que juntos, como iglesia diocesana elevemos nuestras voces al dueño de la mies, unidos al nuevo sacerdote Alexis Gabriel, cantando como el salmista: “¿cómo le pagaré al Señor por todos sus favores? Levantaré el cáliz de la salvación invocando su nombre”. Haciendo un poco de memoria, allá por el 2008, ayudando en el servicio de la promoción vocacional, en varias ocasiones me toco reunirme con equipos de PV en la comunidad de Medias Aguas, en concreto en la casa de Doña Reina y Don Julio, padres del padre Alexis. Varias veces lo vi practicando con la guitarra (un poco desafinado), lo bueno que Dios no lo quería para músico, sino para ser sacerdote, talento que ciertamente ya se ha reflejado en algunas de las parroquias con la creación de varios coros de niños que él ha formado.



Estoy convencido que la oración de tus padres, Doña Reina y Don Julio, que del cielo goce, han llegado a Dios, al consagrar a sus únicos dos hijos al sacerdocio. Parafraseando las palabras que decía una madre que ofreció a sus hijos a Dios en tiempos de la guerra cristera: Dios se quedó corto conmigo: 4 hijos le entregué y solo tomó a dos, hoy, Doña Reina lo podrá de esta forma: Dos hijos nos dio el Señor y dos hijos le consagramos¸ pues aún recuerdo las palabras de Don Julio al preguntarle si sus dos hijos fueran sacerdotes: Lo que Dios quiera padre, lo que Dios quiera. Pero cuando le hacía la invitación al padre Alexis, él si se negaba, sin embargo, con esto me convenzo más de que rogar al Dueño de la mies es la mejor manera para despertar en los adolescentes y jóvenes el deseo de seguir al Señor.


Por eso, padre Alexis, se que Dios ha escuchado los ruegos de tus padres, de tu hermano sacerdote y un gran número de fieles que constantemente piden obreros al Señor porque la mies es mucha, Él ha atendido las súplicas y te ha elegido desde el vientre materno para ser profeta de estas tierras sanandrescanas y ahora de manera especial en este trabajo pastoral de la Promoción Vocacional con el que inicias tu ministerio sacerdotal, no tengas miedo porque irás a donde él te envíe, Dios estará contigo para protegerte y darte la sabiduría necesaria para poder guiar y caminar con el pequeño rebaño que ahora se te confía.



Aunque todos los llamados son grandiosos, el llamado del profeta Jeremías tiene algo de especial, su elección está rodeada de ese amor paterno de Dios, pues su misión es manifestar ese mismo amor a un pueblo que se ha alejado de él. Él se reconoce elegido por Dios pues él mismo decía: Me dirigió estas palabras; te formé; te conozco; te consagré; irás a donde yo te envíe, dirás lo que yo te mande; yo estoy contigo para protegerte; hoy pongo mis palabras en tu boca. La misión de Jeremías fue muy dura, pero su conciencia de sentirse totalmente elegido por Dios desde el vientre materno, fue la fuerza que lo sostuvo en los momentos más difíciles, es uno de los profetas que expresa fuertemente la conciencia de su elección, él mismo lo afirmaba al decir: “Yo decía: «No volveré a recordarlo, ni hablaré más en su Nombre.» Pero había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajada por ahogarlo, no podía”

Padre Alexis, refléjate en Jeremías, pues tu vocación, como la de todos, es un llamado especial, cree con firmeza que Dios te formó para ESTO, para ser su sacerdote, él ha rodeado de amor tu llamado, puso, principalmente, a tu padre y a tu madre que jamás se negaron a la voluntad de Dios, a pesar de ser sus dos únicos hijos, y a tu hermano el Padre Julio que ha sido un ejemplo para ti. Cumple el propósito de Dios en ti: te formé, te conozco y te consagré como profeta de las naciones. Mira tú llamado cúmplelo con amor, acéptalo y hónralo y así tendrás una vida piadosa y noble, pues para ello fuiste concebido en el pensamiento de Dios, es pues indudable que hay un propósito divino en tu ser y nunca dudes de que él mismo te ha dado todas las aptitudes necesarias para ello.


Padre, Dios ha iniciado en ti una gran misión, llévala buen término, el Señor en verdad te ha elegido y tú te has dejado elegir por él, puedes hoy hacer tuyas las palabras de Jeremías: Me has seducido Señor y me dejé seducir, has sido más fuerte que yo y me has vencido, conserva y acrecienta en tu corazón la certeza de tu llamado, que por manos de nuestro Obispo te ha hecho partícipe de su sacerdocio para que, a semejanza de esos 70 ancianos de Israel, ayudes a conducir al pueblo de Dios. Recuerda que La cosecha es mucha, hoy tu ministerio inicia con una grande y noble misión, SEMBRAR, ACOMPAÑAR, EDUCAR, FORMAR Y DISCERNIR, para que otros muchos jóvenes, al igual que tú, sientan el llamado de Dios al sacerdocio. Hoy te toca forjar, como Promotor Vocacional, una Cultura Vocacional.



Moisés, el amigo de Dios, reconoce que la misión NO es propiamente de él, pues es guiar, nada menos que al pueblo de Dios: ¿Acaso yo lo he concebido o lo he dado a luz, para que me digas: Toma en brazos a este pueblo…? Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues es demasiado pesado para mí. Por eso Dios te ha formado para ser colaborar del Obispo: “Los presbíteros, como colaboradores diligentes de los obispos y ayuda e instrumento suyos, llamados para servir al Pueblo de Dios, forman con su obispo un único presbiterio, dedicado a diversas tareas...”, (LG 28). Moisés pide ayuda a Dios porque el pueblo empezaba a padecer hambre, ahora tú, Padre Alexis, convierte tu sacerdocio en alimento espiritual para un pueblo que siente hambre de Dios, lleva y conserva siempre en tu corazón las palabras que pronunció Cristo en la última cena y que hoy por primera vez pronunciarás en tu primera Eucaristía: Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo. Hagan esto en memoria mía, sean, pues, siempre una invitación para que tú mismo te conviertas en alimento para muchos que, sin el don de la fe, van muriendo de hambre. Desgasta tu vida por el bien de aquellos que el Señor Jesús irá poniendo en tu camino a lo largo de tu vida, pues él te ha dado el don del sacerdocio, se, un verdadero profeta que anuncie con amor el reino de Dios curando toda enfermedad y dolencia.



Padre Alexis Dios, es el momento perfecto, es tu Kayrós vocacional, él te ha elegido y ahora con amor sigue respondiendo, ahora te recuerdo las palabras de tu padre, un poquito diferentes, y también al padre Julio, que pronto también empezará una nueva misión: Ale y Julio, échenle ganas en el sacerdocio. Sé que él te acompaña desde el cielo, como lo hacía siempre desde la tienda, y tu madre, doña Reina aquí contigo. Ve y enseña a toda nuestra Diócesis las maravilla que Dios ha hecho contigo, contagia de tu alegría y gana para la vida sacerdotal a muchos jóvenes. Y cuando encuentres alguna dificultad recuerda lo que hoy te dice el Señor: No tengas miedo, porque yo estoy contigo para protegerte. Pues él está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.



Padre, hoy por primera vez, sacerdote de Cristo, levanta el cáliz de la salvación invocando su nombre para dar gracias a Dios y cumple tus promesas al Señor ante todos los hombres. Dios está contigo hermano sacerdote. Así sea.



P. Roberto Avalos Alonso.




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