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BREVE VIACRUCIS. Inspirado en la II carta Pastoral de don Guillermo Ranzahuer. III obispo de la Diócesis de San Andrés Tuxtla. Ver.

BREVE VIACRUCIS SUGERIDO.

DIOCESIS SAN ANDRES TUXTLA, VER.






Vía Crucis breve.

Primera estación: Jesús es condenado a muerte.

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

 

Pilato les preguntó: «¿y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?» Contestaron todos: «¡que lo crucifiquen!» Pilato insistió: «pues ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaban más fuerte: «¡que lo crucifiquen!» Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. (Mateo 27, 22-23.26)

 

Reflexión:

Nuestro sentimiento religioso, conforme al primer Mandamiento, ha de ser el de “Adorar a Dios, reconocerle como Dios, como creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso”. “Adorarás al Señor tu Dios y sólo a Él darás culto” (Lc 4,8). Dice Jesús citando el Deuteronomio (6, 13), (Catic. 2096); pero el pecado de la superstición consiste precisamente En la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que le imponen: es la aceptación de un poder o fuerza oculta que se impone fatídicamente al hombre en su vida o en su actuación.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

Segunda estación: Jesús con la cruz a cuestas


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y trenzando una corona de espinas se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha.

Y doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!». Luego lo escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella en la cabeza. Y terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. (Mateo 27, 27-31)

 

 

Reflexión:

La lista de las supersticiones populares en la práctica es larga; citamos algunos ejemplos conocidos:

-        El día martes,

-        El número 13,

-        Ver un gato negro o una mariposa,

-        oír cantar un tecolote o aullar un perro.

-        romper un espejo, derramar un salero,

-        poner de cabeza la imagen de San Antonio de Padua;

-        El rezo de cadena de oraciones,

-        el uso de amuletos como por ejemplo V., gr., la herradura, la cola de conejo, las pulseras.

Es penoso constatar que se busca mucho el agua bendita no como un sacramental, sino como algo mágico y aún, desgraciadamente se lamentan casos como el de utilizar sacrílegamente hostias consagradas, como si se trataran de unos amuletos, etc., etc.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

Tercera estación: Jesús cae por primera vez

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron.

Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. (Isaías 53, 4-6)

 

Reflexión:

 

 

 

 

Espiritismo y adivinación

Para Dios Nuestro Señor, la vida de nosotros y la del mundo está siempre presente. Para Él nada hay oculto.Él conoce hasta las profundidades del corazón, Él puede revelar, y de hecho ha revelado el futuro a sus profetas o a los Santos. "Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonartoda curiosidad malsana al respecto" (Catic. 2115).Obviamente es propia de la virtud de la prudencia prever para el futuro incierto lo que nos parezca conveniente.

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

 

 

Cuarta estación: Jesús encuentra a su Madre


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma». Su madre conservaba todo esto en su corazón. (Lucas 2, 34-35.51)

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión:

Como un hecho frecuentemente en nuestra realidad señalamos ir a centros Espiritistas para llamar al espíritu de un muerto que dé respuestas a lo que se quiere saber: sobre naturaleza de enfermedades, cosas secretas, para conocer la suerte o bien comunicarse con el mismo muerto, etc., etc. En las reuniones espiritistas hay una persona que sirve como "médium"; esa persona supuestamente es un intermediario entre el que llama y el espíritu del que viene del más allá.

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quinta estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz.Jesús había dicho a sus discípulos: «El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». (Mateo 27, 32; 16, 24)

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión:

 

El recurso a la Ouija no es raro principalmente entre los jóvenes. Tratándose en sí mismo de una especie de juguete, se utiliza frecuentemente para dar respuestas a las decisiones de la vida.

Dentro de la adivinación nos encontramos con otros hechos como: el recurso al "tarot" (lectura de los naipes). la quiromancia (lectura de las líneas de la mano) y la lectura de los restos del café. En estos fenómenos señalamos, por su gran influencia; a los horóscopos.

Los horóscopos, por la promoción que hacen los medios ordinarios de la comunicación social son de uso común entre las clase media y alta de la sociedad.

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús.


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

No tenía figura ni belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros; despreciado y desestimado. ( Isaías 53, 2-3)

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro». Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación. (Salmos 26, 8-9)

 

 

 

 

 

Reflexión:

 

Se parte del supuesto Pseudos-cientifico de que todo está determinado por la fuerza del cosmos y, en el hombre no es libre. Conforme a este sistema y práctica hay una voluntad de poder sobre el tiempo, sobre la historia, sobre las mismas personas, que hace a un lado el Poder del Señor. Cuando uno oye hablar de las relaciones diversas y variadas de los signos zodiacales, y por lo mismo entre las personas que han nacido en ellos, tiene uno la misma sensación de oír hablar del Olimpo, sobre la vida de los dioses de la mitología griega.

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEPTIMA ESTACIÓN JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Yo soy el hombre que ha visto la miseria bajo el látigo de su furor. El me ha llevado y me ha hecho caminar en tinieblas y sin luz. Ha cercado mis caminos con piedras sillares, ha torcido mis senderos. Ha quebrado mis dientes con guijarro, me ha revolcado en la ceniza. (Lamentaciones 3, 1-2.9.16)

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión:

 

Hechicería, brujería y magia.

En oposición al primer mandamiento de adorar y reconocer a Dios, como Señor y Padre, está la práctica de la hechicería, brujería y magia. Por éstas se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su propio servicio y obtener salud o cualquier otro poder Sobrenatural (Cfr. Catic 2117).

Se trata de una práctica que se repite mucho en todas partes, pero especialmente con motivo del Primer Viernes de Marzo, y que llamamos comúnmente brujería.

 

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

Octava estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: «dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado».

Entonces empezarán a decirles a los montes: «Desplomaos sobre nosotros»; y a las colinas: «Sepultadnos»; porque si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco? (Lucas 23, 28-31)

 

 

 

 

Reflexión:

El nombre de “brujo” se da fácilmente al curandero, es decir, aquellas personas, hombres o mujeres, que tienen conocimiento del poder curativo o perjudicial de muchas plantas y que, diagnosticando con mayor o menor acierto los síntomas de las enfermedades, o intentando causar daño recetan brebajes, emplastes, comidas, baños, etc., junto con esto mandan decir ciertas oraciones, llevar a cabo actos religiosos, invocar algunos santos, utilizar el agua bendita, levantarse a ciertas horas de la noche, etc., se pueden encontrar brujos mayores o menores, según tengan mayor o menor prestigio por sus aciertos o por otros motivos.

Hay brujos que de sí mismo dicen, que pueden curar cualquier enfermedad, satisfacer un placer o causar un grave daño a una persona invocando al demonio. Dentro de estos hechos, de por si penosos, es necesario citar lo que llaman “misa negra”, que suena a dar culto al Demonio.

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

Novena estación: Jesús cae por tercera vez


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Bueno es para el hombre soportar el yugo desde su juventud. Que se sienta solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone; que ponga su boca en el polvo: quizá haya esperanza; que tienda la mejilla a quien lo hiere, que se harte de oprobios.

Porque el Señor no desecha para siempre a los humanos: si llega a afligir, se apiada luego según su inmenso amor. (Lamentaciones 3, 27-32)

 

 

 

 

 

Reflexión:

Leemos también en los mismo Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles que Jesús confió a sus Apóstoles el poder contra el espíritu del mal: cuando los envió por primera vez a evangelizar (Cfr. Mc. 6, 7); cuando rechazaron la magia y las supersticiones condenando al mago Elimás (Hech. 13. 8ss). Y consiguieron que los que practicaban la magia reunieran sus libros y los quemaran delante de todos (Cfr. Hech. 19, 18ss). El Apóstol San Pablo señala que la hechicería es uno de los pecados de la carne que impide heredar el Reino de Dios (Gal. 5. 19-21).

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Décima estación: Jesús es despojado de las vestiduras


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. (Mateo 27, 33 -36)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión:

El pueblo está a merced de fuerza ocultas y desconocidos, es víctima de los explotadores por su ignorancia nos enseña que en la medida en que el pueblo cree en Jesús y en su Evangelio y es dócil al Espíritu del Señor, en esa misma medida es libre, alegre y vive sin temores. No basta la sola ciencia y cultura humana para vivir en completa libertad de espíritu, pues la superstición es común tanto en los pueblos primitivos o atrasados, como en los civilizados: V. gr. Son habituales las consultas a horóscopos, las brujerías y las falsas creencias.

Obviamente el lucro y los medios de comunicación social a su servicio, son motivos muy efectivos para que, especialmente los horóscopos y la brujería, se mantengan y divulguen estrepitosamente.

 

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el Rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.Los que pasaban, lo injuriaban y decían meneando la cabeza: «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».

Los sumos sacerdotes con los letrados y los senadores se burlaban también diciendo: «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¿No es el Rey de Israel? Que baje ahora de la cruz y le creeremos». (Mateo 7, 37-42)

 

Reflexión:

El ansia del dinero, como un verdadero ídolo, maneja el mundo entero. Por ejemplo, la Tv y los periódicos publican diariamente y con lujos de detalles las predicciones astrológicas.

La sugestión y el fraude son causas que explican también gran parte de los hechos hasta aquí señalados. La sugestión, porque es un proceso psicológico por el que se hace entrar en el ánimo de las personas alguna idea insinuándosela, inspirándosela o haciéndola caer en ella.

 

 

 

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde Jesús gritó: «Elí, Elí lamá sabaktaní», es decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo algunos de los que estaban por allí dijeron: «A Elías llama éste».

Uno de ellos fue corriendo; enseguida cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían: «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo». Jesús, dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados: «Realmente éste era Hijo de Dios». (Mateo 27, 45-50. 54)

Reflexión:

La experiencia también enseña que el fraude se maneja constantemente en la brujería, desde luego porque con frecuencia se utiliza “paleros” o porque en las curaciones se recurre a medicina de patente. Si sumamos al poder curativo de una hierba la sugestión del enfermo y la medicina de patente, no es raro encontrar un resultado feliz. Pero insisto que se trata de una explicación que está dentro del orden natural de las cosas.

Por fin, hermanos, no quiero dejar de señalar que puede existir casos muy particulares de posesión diabólica.

 

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados: «Realmente éste era Hijo de Dios». Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle. (Mateo 27, 54-55)

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión:

El Evangelio nos enseña que Jesús venció a Satanás y a todos los espíritus malignos: curó a un endemoniado en Cafaraúm (Mc. 1. 23-27); libró de los demonios a un pobre de Geresa (Mc. 5, 1-20); sanó a la hija de una Sirofenicia (Mc. 7. 25-30). También curó al endemoniado epiléptico (Mc. 9. 14-29): y todo esto lo llevó a cabo por el poder del Espíritu de Dios (Mt. 12. 22-28). Las mujeres que le acompañaban habían sido liberadas de los demonios (Lc. 8,2).

“El hombre, creado libre y capaz de escoger a Dios, tiene de Dios mismo el dominio del mundo; no tiene por tanto por qué recurrir a la magia, ese híbrido que trata de combinar artificialmente religión y ciencia esotérica, pero que solo puede parodiar a la naturaleza y corromper los efectos de la fe” (X. León-Dufour, palabra “magia”).

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

 

 

 

 

Decimocuarta estación: Jesús es puesto en el sepulcro


Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadas enfrente del sepulcro. (Mateo 27, 59-61)

 

 

 

 

 

 

 

Reflexión:

Es muy clara la doctrina que nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, a la cual ya hemos hecho alguno referencia antes. Allí expresamente se nos dice que todas las formas de adivinación deben de rechazarse: el recurso a Satán o a demonios, la evocación de los muertos y las otras prácticas que equivocadamente se suponen develan en porvenir. Así mismo están en contradicción con el honor y el respeto mezclado de temor amoroso que debemos a Dios, la consulta a horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suerte, los fenómenos de visión y el recurso a médiums (Cfr. N°2116)

 

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 

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