¡Necesitamos sanar sentimientos heridos, hacer a un lado los rencores! Homilía Mons. José Luis Canto



San Andrés Tuxtla Ver.- 27 de octubre de 2022. Mons. José Luis canto Sosa, durante la misa que celebró el día de ayer en la Santa Iglesia de Catedral de San Andrés Tuxtla, en su homilía recordó las palabras que pronunciara el Nuntio Apostólico Mons. Franco Coppola el día 27 de octubre de 2021, cuando viniera a recibir esta diócesis, entre otras palabras Mons. José Luis recordó estas Palabras:


HOMILÍA EN LA MISA

DE ACCIÓN DE GRACIAS POR MÍ

PRIMER ANIVERSARIO DE ORDENACIÓN EPISCOPAL

“Un tiempo de escucha”

Estimados Presbíteros, Diáconos Transitorios y Permanentes de la Diócesis de San Andrés Tuxtla.

Estimados Presbíteros de la Diócesis de Campeche.

Estimados Seminaristas.

Estimadas Religiosas y Religiosos.

Autoridades civiles que nos acompañan.

Estimados familiares y fieles que nos acompañan de la Parroquia de San Luis Obispo de Calkiní, de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, de la Parroquia de la Resurrección, de la Capellanía de María Reina de la Paz, de la Diócesis de Campeche

Estimados fieles de la Diócesis de San Andrés Tuxtla.

Hermanos y hermanas todos en el Señor.

A un año de recibir por gracia de Dios la encomienda de pastorear esta Diócesis de San Andrés Tuxtla hago memoria de algunas recomendaciones y enseñanzas que Mons. Franco Coppola dirigió ese día en su Homilía.

● La primera recomendación que yo quería hacerle muy fraternalmente Mons. José Luis y lo hago a mí mismo y repito a mis hermanos Obispos y al presbiterio y a todos los padres de familia: Usted llega aquí a esta Iglesia, rico de su experiencia sacerdotal, de su diócesis. Me informé en la mañana y me dijo su Obispo desde cuándo Campeche fue diócesis, hace ya 126 años y usted es el primer sacerdote que sale de Obispo, entonces significa que la Iglesia de Campeche ya inicia a producir frutos maduros. Entonces seguramente ha recibido mucho y ha recibido algo bueno, pero no tiene que caer en la tentación, en la cual hemos caído todos, porque si la situación en tal cual es ahora y porqué hemos caído en esta tentación: hacer hoy con nuestros jóvenes lo que hicieron nuestros padres con nosotros y no!, no funciona porque nuestros jóvenes no son como fuimos nosotros cuando éramos niños o muchachos era muy diferente la situación, no se puede hacer lo mismo, sí hacemos lo mismo sería como si usted viene aquí a San Andrés Tuxtla y le habla a la gente en latín, puede decir cosas maravillosas pero muy pocos pienso van a entenderlas, entonces tenemos que guardar claro dentro de nuestro corazón lo que hemos aprendido porque eso es muy importante y es muy bueno, pero al mismo tiempo tenemos que cambiar muchas modalidades de la manera de ser, muchísimas!

● Y Mons. Coppola mencionó lo que el profeta Isaías dice (misma lectura que retomamos el día de hoy): “El Espíritu del Señor esta sobre mí porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la Buena Nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado”. ¡Bien! Esto es Palabra de Dios, no cambia. Usted Mons. José Luis, hermanos Obispos y sacerdotes, todos nosotros hemos sido enviados para anunciar la Buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, <<hemos sido enviados>>; es decir “ay que movernos”, ¿ir a quién? a los pobres y a los de corazón quebrantado.

¿Cuánto tiempo pasamos yendo a encontrar nuestros pobres? Los de nuestra diócesis, los de nuestra parroquia, los de nuestro barrio ¿Cuánto tiempo pasamos yéndolos a encontrar en su casa? Donde están. ¿O yendo a encontrar a los de corazón quebrantado ahí donde están, en su casa? No lo hacemos y eso es grave, eso es faltar al envío que el Señor nos ha dado.



● Continúa diciendo Mons. Franco Coppola: Mons. José Luis lo felicitó por haber escogido como segunda lectura el texto de los Hechos de los Apóstoles que presenta a Pablo saludando a los presbíteros de la Iglesia de Mileto, con los cuales había convivido por unos años es un saludo en el que Pablo abre su corazón y les dice: “Ustedes saben que durante 3 años no he cesado de amonestarlos día y noche con lágrimas a cada uno de ustedes” “día y noche”, es decir, no tenemos horario, las oficinas tienen un horario, pero nosotros no somos una oficina. Una cosa muy linda que yo aprendí llegando aquí en México es que la gente nos llama padre, y tienen razón solo que no nos merecemos este título, en verdad no nos los merecemos, cual padre a su hijo le dice “ahora no es horario de oficina, regresa cuando esté abierta la oficina” “cual mamá escucha a su hija cuando es horario de oficina para recibirla” NO, los papás y las mamás de México como de todo el mundo dicen como el Apóstol Pablo <<día y noche con lágrimas>> estoy pendiente de ustedes, eso da a conocer lo que yo tengo en el corazón. ¿Nosotros podemos decir lo mismo?, tenemos que cambiar, es muy saludable la crisis que está llegando, es el Señor que la envía ¡Porque tenemos que cambiar de corazón nosotros sobre todo! Nosotros los sacerdotes y Obispos: debemos llegar a tener un verdadero corazón de padre y madre.




●Sobre el Evangelio de San Juan (que precisamente hoy se ha retomado), Mons. Franco Coppola hizo la siguiente reflexión: Jesús dice: <<Yo soy el Buen Pastor porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí>>. ¿Conocemos esas ovejas? El Buen pastor que tiene cien ovejas, si una se le desvía, deja las noventa y nueve en el rebaño para ir a buscar la que se ha desviado”, pero ustedes hermanos si no conocen cuántas y quiénes son las ovejas que tienen no se darán ni siquiera cuenta de que algunas se están desviando, no lo sabrán. Esto nos invita a <<caminar juntos>>, es decir, nos recuerda que no se puede caminar solos, tampoco se puede caminar con los que me siguen, ¿qué familia camina solo con los hijos que la siguen y se olvida de los que son un poco rebeldes o no entienden o no les gusta?, no, en la familia se camina todos juntos y si alguno todavía no entiende bien, hay que esperar que entienda, porque se camina juntos. Esta es la manera que el Señor nos pide hoy, de caminar como Iglesia.

Al término de su Homilía Mons. Coppola me hizo otra recomendación:

Que inicie este tiempo de su misión aquí en San Andrés Tuxtla escuchando a su presbiterio, escuchando a sus religiosas, escuchando al pueblo, escuchando, sabiendo que tiene mucho que aprender y después una vez que haya escuchado bien todo. Entonces de la riqueza de su corazón, de la riqueza que tiene de la experiencia sacerdotal de la Diócesis de la cual proviene, de la riqueza del Espíritu Santo que va a recibir, podrá dar la respuesta oportuna, pero solo después de haber escuchado.

Queridos hermanos y hermanas: He recorrido durante este año toda la Diócesis de San Andrés Tuxtla, muchas veces por carreteras en malas condiciones o de terracería o en ambientes de inseguridad y pobreza. He ido conociendo sus ocho Foranías, visitado las 66 parroquias que la conforman, las que están en el medio rural y también las que se encuentran en ambientes urbanos, donde hay pueblos originarios o pueblos afroamericanos. Los sacerdotes y fieles, y en ocasiones las autoridades civiles. me han recibido y expuesto con detalles y actitudes que dan a conocer que soy bien recibido y he buscado escucharlos, conocer sus esperanzas, sus temores, sus alegrías. También me he acercado a las comunidades religiosas contemplativas y de vida activa. Me he encontrado con integrantes de movimientos laicales parroquiales y diocesanos, de algunos colegios católicos.

Con el apoyo y la participación del presbiterio, religiosos y religiosas y fieles buscamos juntos elaborar el VI Plan Diocesano de Pastoral. Pero necesitamos la conversión personal y pastoral para lograr verdaderamente la evangelización y catequesis que requiere nuestra Iglesia Particular de San Andrés Tuxtla. Necesitamos sanar sentimientos heridos, hacer a un lado los rencores y odios, los celos y las competencias desleales, para lograr hacer realidad el caminar juntos como hermanos y hermanas, hijos e hijas de un mismo Padre, motivados por el amor a Dios, al prójimo y a nosotros mismos.

Mis retos como Pastor de esta Diócesis de San Andrés Tuxtla es llegar a configurarme con Jesús Buen Pastor, a ser como Él: Que conozca a mis ovejas y ellas me conozcan a mí. Desgastar día a día mi vida, con amor y alegría, por mis ovejas. Reunir a las ovejas dispersas para formar un solo rebaño y las guíe a Cristo. Caminar con las ovejas delante, en medio y atrás de ellas.

- He observado que necesitamos dirigir nuestra atención a la:

- La familia, al matrimonio y la vida

- Los niños, los adolescentes y los jóvenes

- Los migrantes y los inmigrantes

- Las vocaciones, el Seminario y las Comunidades Religiosas

- La formación permanente del Clero, y los laicos.

- Dar especial énfasis al estudio de la Palabra de Dios y la Oración

Y creo es importante que sean nuestra prioridades, principalmente la conversión personal y parroquial, si no hay conversión hermanos y hermanas estamos trabajando de en balde, tenemos que trabajar por nuestra conversión personal y pastoral. Y todos encaminando la mira hacia Cristo, Cristo que da su vida por nosotros y también nosotros estamos llamados a dar nuestra vida por cada uno de los que nos rodean. La salvación no se logra solos, se logran en la medida que nosotros vamos apoyándonos, vamos ayudándonos unos a otros entregando lo mejor de sí mismos, poniendo en juego o poniendo a la disposición de los demás los dones que Dios nos ha regala a cada uno de nosotros, y Dios nos ha regalado abundantes dones, no dejemos o no evitemos más que nada que el Espíritu Santo haga su acción transformadora en nuestra vida, para ayudar a otros que también transformen su vida y la dirijan hacia Dios, necesitamos ser constructores de paz, pero tenemos que tener primero paz en nuestro corazón para dar paz a los demás.


Queridos hermanos y hermanas pongámonos a disposición de Dios y que por intercesión de María Santísima en su advocación del Nuestra Señora del Carmen, así también por intercesión de San José y San Andrés Apóstol vayamos buscando hacer la voluntad de Dios en cada uno de nosotros y de acuerdo a la vocación especifica que hemos elegido, primeramente tener en cuenta la vocación a ser cristianos, el bautismo nos llama a ser profetas y a dar a conocer la palabra de Dios en todo momento y a todos, una palabra de Dios que tiene que encarnarse en nuestras vidas, que nuestro testimonio sea el mejor medio para hacer llegar a los demás a Dios.

Que así sea.


San Andrés Tuxtla, Veracruz, a 27 de octubre de 2022


Dios proveerá

Mons. José Luis Canto Sosa

VI Obispo de San Andrés Tuxtla







Palabras de agradecimiento antes de finalizar la eucaristía:

AGRADEZCO:

A Dios por fijarse en mí, indigno siervo, para este ministerio Episcopal

Al Papa Francisco por nombrarme Obispo de esta Iglesia Particular de San Andrés Tuxtla.

A Mons. José Francisco González González, Obispo de Campeche

Al Arzobispo de Xalapa Mons. Jorge Carlos Patrón Wong y a los Obispos de la Provincia Eclesiástica San Rafael Guízar y Valencia.

Al Presbiterio, a los Diáconos y a las comunidades religiosas de está Diócesis.

Al Seminario, a los Formadores y a los seminaristas en sus diferentes etapas.

Al Equipo Diocesano de la Pastoral Vocacional y a los Equipos Parroquiales de la Pastoral Vocacional.

Al pueblo por su cercanía, afecto y cariño.

A los niños, adolescentes y jóvenes por el entusiasmo y la alegría que contagian.

A mis familiares y amistades por sus oraciones y su afecto.

A las autoridades civiles que Dios les bendiga y busquen siempre el bien del pueblo encomendado a ustedes.

A los medios de comunicación y las redes digitales que informen y formen con la Palabra y el Magisterio de la Iglesia.

Agradezco a los presente, a los que desde sus casas nos están acompañando a través de las redes digitales

Y que esta gracia que Dios me ha concedido vaya redundando en frutos, para el bien de esta Iglesia particular de San Andrés Tuxtla. Gracias por su presencia y sigan haciendo oración por mí y todos los sacerdotes y todos los que nos hemos consagrado a Dios.


Dios proveerá

Mons. José Luis Canto Sosa

VI Obispo de San Andrés Tuxtla

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