LA CARTA DE UN PÁRROCO QUE CONMOVIÓ A SUS COORDINADORES,CATEQUISTAS Y MINISTROS. REFLEXIÓN DOMINICAL

REFLEXIÓN DOMINICAL

REFLEXION DOMINICAL

PBRO. TEÓDULO MORALES

Verde Domingo XV del Tiempo Ordinario [Se omite la Memoria de san Benito, abad] MR, p. 429 (425) / Lecc. II, p. 135

LA CARTA DE UN PÁRROCO QUE CONMOVIÓ A SUS COORDINADORES, CATEQUISTAS Y MINISTROS.



A. EN MI PUEBLO DICEN…

CARTA A MIS COORDINADORES Y AGENTES…

Querido coordinador: (Capilla, grupo, movimientos)

Ayer te ví, como cada 8 días, como cada domingo, te ví mientras, preparabas la misa, yendo de aquí para allá, esmerado para que todo esté en su lugar, para que la misa salga muy bien.

Te ví mientras en mi interior le daba gracias a Dios por tí, y por primera le hice a Dios, a Jesús, nuestro Señor, una pregunta jamás hecha por mi…


¡Señor! ¿Por qué mueves a hombres y mujeres a este servicio? ¡Qué grande eres! ¡Gracias! Gracias por mover el corazón de hombres y mujeres que se atreven a servirte a ti en un servicio tan humilde y tan sencillo en tu Iglesia. Gracias por este coordinador. Gracias por moverlo a servirte, ¡Qué maravilla!


Y es que no es fácil Señor, mira que hay muchos que quieren servirte pero no pueden, y hay quienes pueden, pero no quieren. ¡Qué difícil es buscar un coordinador, catequista o ministros! Siempre me he preguntado ¿Por qué Jesús envió a sus discípulos de dos en dos? Ahora lo entiendo. Meditando el evangelio de hoy comprendí que es mejor de dos en dos.


B. EN LA BIBLIA DICE…

EVANGELIO

Envió a los discípulos de dos en dos.

Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos". Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.



C. YO NO DIGO YO HAGO…

Yo te agradezco y quiero decirte que así como Jesús ha dado poder a Pedro de atar y desatar, lo sigue haciendo en la persona del Papa, el Papa lo hace en la persona de los obispos, los obispos en la persona del párroco, el párroco en personas cómo tú. Y nos ha dado poder sobre los espíritus inmundos.

Pero recuerda que Jesús hoy nos invita a no llevar nada para el camino, este camino que hemos escogido tú y yo, nada de orgullo, nada de soberbia, nada de vanagloria, ni pan; es decir, no te preocupes, si has dejado tu trabajo por el servicio a la Iglesia, ten en cuenta que Él vela por tus intereses, ni mochila; es decir, ninguna otra seguridad más que Jesús, tu Señor, mi Señor, el Señor al que tú y yo hemos decidido servir; ni dinero, porque yo aquí no te pago, tu pago no está en este mundo, tu paga esta allá, y pido a Dios que nunca te deje sin las más necesario, ya que velas por sus intereses, Él vela por tus intereses.

Lo que sí puedes llevar es un bastón, el bastón de la oración. Las sandalias de la evangelización porque en ese punto nunca hay que parar, ni detenerse. Siempre hay que estar dispuesto a caminar para llevar el Evangelio a quienes les hace falta.

Y una sola túnica, para que te identifiquen como único, la túnica del TESTIMONIO, sin dobleces, trasparente.

Quédate hasta sea tu cambio, nada de desfallecer, y quédate hasta que te toque irte, si alguien no te recibe, te critica, habla mal de ti, no te preocupes, sacúdete el polvo de la crítica.

Trabajemos, sanemos, curemos, expulsemos demonios. Curemos enfermos, muchos enfermos.

Y recuerda que tu paga no aquí. Caminemos. Nuestra recompensa no es aquí.

¡Animo!



D. CELEBREMOS

Les pido hoy oremos por nuestros coordinadores: hagámoslo juntos y agradezcámosle por su servicio callado y valioso:


Señor Dios mío, escucha mi oración. Que tu misericordia escuche mi deseo que no me abrasa en aras de intereses puramente personales, sino que busca ser útil al amor fraterno. En mi propio corazón estás viendo que esto es así.

Permíteme ofrecerte el servicio de mi pensamiento y de mi lengua. Pero dame también la misma ofrenda que voy a presentarte, porque soy pobre y necesitado, mientras que tú eres rico con todos los que te invocan.

Tú, que estás libre de preocupaciones, te preocupas de nosotros. Purifica mis labios, por dentro y por fuera de toda temeridad y de toda mentira Que tus Escrituras constituyan para mí un encanto lleno de pureza. Que no me engañe en ellas ni con ellas sirva a otros de engaño.

Señor, escucha y ten piedad.

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