top of page

¡Igualdad sustantiva! Más violencia... para México.



Los obispos de México queremos manifestar al pueblo nuestra gran preocupación, tenemos conocimiento que, nuevamente, desde el Congreso de la Unión, se quiere proponer un paquete de iniciativas que, bajo el concepto de igualdad sustantiva, pretenden reformar un importante número de artículos de la Constitución y una serie de leyes reglamentarias sin haber atravesado por un proceso de consulta suficientemente amplio y riguroso. Los legisladores pretenden introducir modificaciones sustantivas al régimen constitucional y legal en México, con impacto en múltiples ámbitos civil, familiar, penal, administrativo, sin el debido consenso de fundamento técnico, vulnerando y restringiendo los derechos humanos a la vida, la familia, la libertad religiosa, de conciencia y de expresión.

En un país sumido en la violencia e inseguridad, que ha cobrado decenas de miles de muertos en los últimos años. Se pretende afianzar la cultura de la muerte estableciendo como pretendido derecho humano la práctica del aborto, bajo el supuesto de proteger la salud sexual y reproductiva.

Con un espíritu autoritario y regresivo, se pretenden establecer prohibiciones, restricciones y limitaciones a la libertad de religión, de conciencia y de expresión, vulnerando la protección prevista en los tratados internacionales que impiden la censura previa. Así, se pretende impedir a los creyentes de todas las religiones, la manifestación de su doctrina y cuerpo de creencias religiosas en temas como la vida, el matrimonio y la familia, sexualidad humana, siendo perseguidos por su predicación y denuncia profética. Estas reformas conllevan prohibiciones, restricciones y limitaciones a los padres y madres de familia, en el ejercicio de la patria potestad, incluyendo el derecho a educar a sus hijos, imponiendo una determinada ideología de la educación pública y privada.

Por ejemplo, existe la propuesta para no requerir el consentimiento de los padres de familia para que un menor recurra a la práctica del aborto, o a un procedimiento de cambio de sexo, sea hormonal o quirúrgico. También se pretende la reconfiguración del matrimonio y de la institución familiar, imponiendo una visión que no responde ni obedece a la realidad y al contexto sociocultural de México. Como una manera de ir en contra del pueblo que tiene profundo raigambre y tradición familiar.

El proceso legislativo que se está siguiendo, pretende aprobar una serie de reformas que deberían requerir un estudio técnico de fondo, por separado y con amplia participación social.

Expresamos nuestra grave preocupación porque en medio del clima de violencia y crisis económica que afecta el pueblo de México, estas iniciativas dividen, fracturan y polarizan a una sociedad que requiere, con urgencia, unidad, construir la paz, reconstruir el tejido social y alcanzar el bien común, el atentar de esta manera, es otra forma de violentar el país. Pedimos que, tratándose de una reforma constitucional y legal, de está magnitud, con implicaciones tan amplias para los derechos humanos de la sociedad mexicana, se convoque a todos los actores sociales a participar en un diálogo abierto, que lleve a una reflexión seria, en donde el pueblo tenga la oportunidad de expresar su sentir sobre temas tan sensibles.


Pedimos a Santa María de Guadalupe, Reina de México, que convierta los corazones de todos para que la vida, la infancia, familia, las libertades de religión, de expresión sean respetadas en todo México.




48 visualizaciones0 comentarios